HIKIKOMORI

Justo hace 30 años que llegué. Cuando se fue Anais Nin, Vladimir Nabokov, Elvis Presley y Charles Chaplin: literatura, música y cine, algunas de las cosas por las que vale la pena seguir en el viaje.

Toda la vida he luchado con mi hikikomori interno http://es.wikipedia.org/wiki/Hikikomori De niña me pasaba horas en mi recámara jugando con la muñecas, luego leyendo historietas y fotonovelas (Lágrimas y risas) y después viendo la televisión, todo con tal de no salir con los demás. Ni demostrar que era la mejor patinadora, ciclista y bailarina.

Después me acostumbré a salir, me rodeé de gente divertida. Quizás parte del miedo a cumplir años es que se tiene que festejar, y eso implica que todos te miren, que todos se acerquen y que todos estén al pendiente de ti. ¡Aggggghhh!

He tratado de demostrar que no importa ser la mejor estudiante, creo que me esmere. No hice mi trabajo perfecto porque no quiero ser imprescindible. No di más de lo que me pidieron mis jefes, no debo mostrar que soy la mejor.

He hecho lo posible por no ser la hija ejemplar y cometí muchos errores, no conseguí llenar las expectativas de mis padres: no obtuve el premio de pulcritud, conducta ni buenos modales que quería mi mamá. Tampoco seguí el manual de los valores familiares establecidos y muchos miembros de la familia ahora ni siquiera me hablan. Bien, así evito encuentros y convivencias que me causan tanto temor.

Conseguí trabajo, una casa y hasta un novio que se fue. Obtuve algunos amigos. Compré algunas cosas que me hacen feliz.

Sigo luchando por no encerrarme en mis cuatro paredes, así que constantemente salgo y procuro hacer amigos y me río, los escucho, y río, los escucho, río y los escucho. A veces los agredo y lastimo con mentiras o mal intencionados comentarios , es que no quiero ser la mejor amiga.

Y cuando estoy con él tampoco lo hago sentir bien. Me pongo nerviosa, no se lo que se hace. ¿Cómo se debe empezar? Tiemblo y hablo, hablo y hablo. Parece que escucha.

Otra vez me pongo roja, mis manos están mojadas y mi pecho brinca.
No quiero abrazos, falsas sonrisas ni más pliegues en mi rostro.

Sin embargo, el día llegó y otra vez lo venceré, reuniré a todos a mi alrededor para festejar.

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