Horario de oficina

Tengo varios mensajes en mi celular. Son hombres que rondan mi vida.
Uno me propone que me case con él (MALBICHO TE QUIERES CASAR CONMIGO), demasiado tarde ese tema no está en mi lista de propósitos de este año. Me ama, me extraña y añora el tiempo pasado. Si tan sólo me hubiera amado cuando yo lo amé.
El otro quiere platicar (ME GUSTARÍA PLATICAR CONTIGO), me busca cuando me necesita y yo lo necesito cuando no me busca. Con él he estado en las noches que más frío he sentido. Ha sido mi remedio en la enfermedad y me ha dado el abrazo cuando más sola he estado. Siempre está allí: oportuno e incondicional.
Uno más es ocasional, a veces creo que no es real. (HOLA.¿ANDAS ACTIVA?) Quiere entrar en mi vida sin saber que ya forma parte de ella. Sin embargo, sólo aparece cuando le sobra tiempo. Me regala un par de tardes a la semana, algunas líneas al día y conversaciones entretenidas y efímeras. Soy parte de sus días libres y sin prisa. Del tiempo que ella no lo tiene.
Sólo puedo verlo los días hábiles y en horarios de oficina. Encuentros clandestinos en lugares poco concurridos. Ocultos, él y yo, sin ningún testigo. Conversaciones que no comprometen, sin promesas ni teorías.
Sobre su lado oscuro que algún día me va contar, no me interesa conocerlo. Prefiero que siga así, que piense que le creo. No me importa nada. Sólo quiero estar con él de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas.

Comentarios

Entradas populares