Besos

La primera vez fue sorpresiva. Una noche al salir del cine, me tomó de la cintura, me apretó hacia su cuerpo y me besó. Desde ese día, sus labios sellaron mi boca.
A partir de ese momento decidí no cuestionar nada de lo que pasara, no emitir ningún juicio de valor ni ponerle etiquetas a esta relación. Mi postura va ser pasiva.
Dejé que entraran sus besos en mi boca y que hiciera lo que quisiera, que al fin era lo que yo quería. Y volamos como faroles de papel. Aunque lo conozco poco me he acostumbrado a besarlo.

Me besó, me besa y creo que me besará mañana.

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