1145 dìas

Llevo varias horas sentada en mi cama. A ratos veo la tele, otros tecleo y unos más hago labores domésticas. Son mis últimos días en este lugar. Aquí pasé los momentos más tristes, felices, angustiantes y placenteros de los últimos tres años.
Recuerdo cuando entré la primera vez y me acerqué al gran ventanal con vista a los traspatios de las casas de la otra calle. Me costó varios meses encontrar el cielo entre las azoteas.
Y cuando embarré de pintura verde todas las paredes. Diversas tonalidades de verde me empezaron a rodear. Y tuve que darle una segunda mano cuando un grafitero despechado, pintó un corazón en una de ellas. Y cuando me quedé sin luz varios días y leía a la luz de las velas novelas románticas. Cuando colgué mis Sueños rotos arriba del sillón y me quedé mirándolo toda la tarde.
Cuando preparaba lasaña y mis "famosas" ensaladas para mis amigos. Aunque odiaba lavar los trastes cuando se iban.
Aquellas noches en vela tratando de escribir un artículo o una nota y haciendo tareas en la mesa de cristal. El último año, acompañada de los aullidos del Dálmata de la vecina, que varias noches me quitó el sueño. Lo odié, incluso pensé en matarlo (carne molida con trozos de vidrio), lo reporté a la Asociación Protectora de Animales, me quejé y protesté con el casero, pero ahora creo que lo voy a extrañar, su ladrido forma parte de mi paisaje sonoro.
Estuve aquí 3 años, dos meses. Alrededor de 1145 días, con todas sus noches. Aprendí a convivir conmigo, soy la mejor roomate.
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