Ambulofobia

Yo que tengo miedo a andar, que prefiero estar en un sólo lugar, ayer caminé 6 horas por una ciudad que no es la mía. La San Joan, Diagonal, Passaige de Gracie, Rambla Brasil, Les Corts, en fin, caminé y caminé. Nuevos caminos, rostros y edificios.

Voy bien, extraño un poco los claxones, la gente tostada y perfumada, aquí son rosados y sin olor, me faltan olores y más sonidos. Aún no los descubro, seguro existen.
Llevo dos mañanas perdidas escribiendo en el ordenador (asì le dicen a la compu), y esperando que alguien se conecte a las 3 o 4 de la mañana.
Hoy por fin, alguien me espero y pudimos intercambiar frases cursis, cursis. Y es que ahora estoy más cursi que nunca, yo, sì yo, la anticursi.
Pasa que llegó un chico a mi vida que me cambió toda mi dinámica de amor. Y me enseñó que con las cosas más sencillas uno se puede enamorar (agarrarse de la mano, besarse en plena plaza o jugar fútbol con mi sobrino) y que no tiene que ser complicado, no, al contrario es lo más sencillo.

Creo que me enamoré con la cabeza y el corazón y quiero seguir andando por esta ciudad.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Inspirador.

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