Metrofobia
Aunque diciembre era un buen mes para que se marchara, las mejores noches con él fueron en enero. Y sí, yo prometí que no dejaría que se quedara en mi vida, que sólo era un amor de entrada por salida, que alguien como él no se puede quedar de planta, pero yo siempre prometo y nunca cumplo. Así que se quedará sólo una noche más. No lo prometo, pero el tiempo me obligara a que así sea. Y será el tiempo, también, quien decida si volverá a entrar a mi vida o si lo iré a buscar a la Toscana o a cualquier frío rincón de Europa, mientras escribe sus poemas sin rima.
Comentarios