Uno más...

Ya es mi cumpleaños en Barcelona. Aunque todavía no en México ya he recibido felicitaciones adelantadas. Una llamada al móvil desde Guadalajara, justo 30 minutos después de que inició el 4 de abril. Conferencias por skype desde México y Australia, mensajes en mi Hi5... Incluso hasta regalos de mis amigas que me mandaron la semana pasada.

Y estoy melancólica, no lo puedo evitar y ahora más porque hay distancias y lejanías de por medio.

Echo de menos las mañanitas de mi papá, me despertaba muy temprano con un disco de Pedro Infante. Luego cuando vivía sola me llamaba como a las 7 de la mañana para ser el primero en desearme buen día. Y si me tocaba trabajar, me organizaba mi pastel en la oficina con todo el Kit cumpleañero (empanadas, juguitos, globos y serpentinas). Como cuando iba a la escuela. Me daba mucha pena porque me seguía tratando como niña, pero mi "pa" siempre buscaba la forma de que me sintiera bien en este día, por eso lo amo tanto.

Extraño las llamadas de mis amigos, las serenatas de mis galanes por el celular, los regalos, los festejos a la mexicana en una cantina cutre, de esas que me gustan tanto y a las que a pocos les animaba ir. El año pasado fue en el Balalaika, en fin.

Ya quiero trajineras, unas cervezas Indio, cigarros, tacos al pastor y de suedero, pastel de fresas de la Muget que me compra mi mamá, cartitas de mis sobrinos, buenos deseos, abrazos y besos.


Carajo! Me aterran los cumpleaños pero hoy sí me gustaría festejarlo en México.

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