Verbofobia
A veces una palabra o un conjunto de éstas, si no están bien escogidas, estructuradas o colocadas en una oración hacen que se pierda o cambie la intención. Cuando hablamos, a veces estas palabras ni siquieran se escuchan porque entonamos de otra forma porque hay un contexto o un contacto físico y la persona que te escucha sabe de qué forma lo dices, sólo con mirarla.
Pero en el lenguaje escrito es diferente. Y el receptor lee lo que quiere leer. Lo que le conviene, porque tiene ya una idea preconcebida o antecedentes e interpreta esas palabras de la manera que prefiera.
El significante y el significado cambia. Y si de amor se trata es peor. El amado quiere escuchar sólo lo que le gusta, esas palabras que siempre le den seguridad y lo hagan sentir como la única persona en el mundo. El amante, siempre estará tratando de encontrar esas palabras que armonicen con el otro, para mantenerlo, para hacerlo un fiel escucha o lector.
Esta dialéctica del amor, nunca la he entendido. A veces decir "te amo" no significa nada, por más veces que lo escribas o digas. Pero si alguien te mira o te toma de la mano, te dice mil cosas, que ni siquiere la RAE las ha agregado a sus planas.
Yo siempre hablo y hablo sin parar. A veces pienso en voz alta, otras hablo lo que pienso. Muchas omito datos que creo que no son relevantes para comunicarme con el otro. En fin, una vez me dijieron que las palabras son la mejor arma para obtener cosas. Pero también para perder otras. Hay palabras que ni siquiera entiendo su significado. Otras que significan mucho.
La gente que me conoce sabe que casi siempre digo la verdad, otras omito. Pero no me gusta ni quiero mentir. Así que mentirosa no soy. Pero no se puede hablar para lastimar al otro, y tampoco decir lo que el otro no quiere escuchar. Así que trato de ser cautelosa, pero no, soy imprudente y termino hablando o escupiendo cosas que me salen, sin pensarlas.
Para mi las palabras van y vienen. Cambian, tienen muchos significados e intenciones. Hay una dulces y sinceras, otras fuertes y tambaleantes.
Pero las que se dicen con dolo, para dañar al otro. Esas que se piensan y se espera el momento oportuno para decirlas, con el único próposito de lastimar. Esas sí no las soporto. Me provocan, me duelen y no las puedo borrar tan fácil.
Por eso cuando alguien me dice que no me cree, a pesar de todo lo que has vivido y sentido, se pierde todo. Cuando las palabras tienen más significado que los sentimientos o las vivencias, se me hace la cosa más ilustrada. Es algo tan científico para mi. Pura lingüística, gramática y sintáxis. Me gusta más el otro lenguaje. En el que los sujetos son materia con latidos, los verbos son acciones vividas o por vivir y el predicado son los lugares en los que he estado o quiero ir.
Cuando eso existe, no importan las palabras.
Pero en el lenguaje escrito es diferente. Y el receptor lee lo que quiere leer. Lo que le conviene, porque tiene ya una idea preconcebida o antecedentes e interpreta esas palabras de la manera que prefiera.
El significante y el significado cambia. Y si de amor se trata es peor. El amado quiere escuchar sólo lo que le gusta, esas palabras que siempre le den seguridad y lo hagan sentir como la única persona en el mundo. El amante, siempre estará tratando de encontrar esas palabras que armonicen con el otro, para mantenerlo, para hacerlo un fiel escucha o lector.
Esta dialéctica del amor, nunca la he entendido. A veces decir "te amo" no significa nada, por más veces que lo escribas o digas. Pero si alguien te mira o te toma de la mano, te dice mil cosas, que ni siquiere la RAE las ha agregado a sus planas.
Yo siempre hablo y hablo sin parar. A veces pienso en voz alta, otras hablo lo que pienso. Muchas omito datos que creo que no son relevantes para comunicarme con el otro. En fin, una vez me dijieron que las palabras son la mejor arma para obtener cosas. Pero también para perder otras. Hay palabras que ni siquiera entiendo su significado. Otras que significan mucho.
La gente que me conoce sabe que casi siempre digo la verdad, otras omito. Pero no me gusta ni quiero mentir. Así que mentirosa no soy. Pero no se puede hablar para lastimar al otro, y tampoco decir lo que el otro no quiere escuchar. Así que trato de ser cautelosa, pero no, soy imprudente y termino hablando o escupiendo cosas que me salen, sin pensarlas.
Para mi las palabras van y vienen. Cambian, tienen muchos significados e intenciones. Hay una dulces y sinceras, otras fuertes y tambaleantes.
Pero las que se dicen con dolo, para dañar al otro. Esas que se piensan y se espera el momento oportuno para decirlas, con el único próposito de lastimar. Esas sí no las soporto. Me provocan, me duelen y no las puedo borrar tan fácil.
Por eso cuando alguien me dice que no me cree, a pesar de todo lo que has vivido y sentido, se pierde todo. Cuando las palabras tienen más significado que los sentimientos o las vivencias, se me hace la cosa más ilustrada. Es algo tan científico para mi. Pura lingüística, gramática y sintáxis. Me gusta más el otro lenguaje. En el que los sujetos son materia con latidos, los verbos son acciones vividas o por vivir y el predicado son los lugares en los que he estado o quiero ir.
Cuando eso existe, no importan las palabras.
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