Terapia urgente

Desde hace varios meses, estoy depresiva. Aún no es un diagnóstico profesional. Ni siquiera tomaré una terapia. Porque creo que nunca me darán de alta. Soy azotada, lo se. Soy indecisa, ufff! Siempre, hasta para comprar un yogurt, ¿con o sin azúcar? También soy impulsiva, ¡ZAS! Me aviento y hago cosas, que ni imaginaba. Como venirme a Barcelona, dejar un rato trabajos, depa y familia.

Siempre, _____y digo lo que pienso. Hoy pienso de una forma, mañana de otra. Y a veces escupo babosadas. Otras salen cosas brillantes. Pero así soy: Desequilibrada mental. "Bipolar" como dice la Silvana.

Confieso que desde hace unos meses he buscado mil pretextos para regresar a México. Tengo muchas razones para hacerlo. También tengo la presión de acabar el Máster, que a veces se torna interesante, otras aburrido, unas más exhaustivo. Como ahora. Hay días que creo que vale la pena estar aquí, otras no y me quiero volver.

Además, me siento sola. Sí, en una ciudad de las más pobladas de España, donde siempre hay gente en las calles, fiestas y diversión. Me siento sola.

He conocido gente chida, desde mis compañeros del Máster catalanes, italianos y brasileñas(incondicionales), hasta maestros majos. Además, tengo una buena amiga que me ha brindado ayuda y apoyado desde que llegué a Barcelona. Y algunos cuates para el desmadre.

En fin, la ciudad me encanta. Sí, me gusta. Mi Parc Guell lo tengo cerca, igual que la playa y la montaña. Pero, no es lo mismo cuando no lo puedes compartir con la gente que quieres. Me gustaría caminar en el parque con mi abuela (que extraña que la apapache); comer con mis papás los domingos, ir al cine Floridablanca con Anama, ir a echar chelas con la Pancha y emborracharnos. Atascarme de sushi con la Bombón y Monina, ir al café con Itchela, en fin...que no es lo mismo este escenario sin ellos.

Al principio pensé que yo era la inadaptada, pero eso les pasa a todos los que vienen a buscarse la vida a otro país. Hago sondeos con la gente que voy conociendo. Y siempre es la misma historia, los que se quedan es porque se enamoran. El pedo conmigo fue al revés, me enamoré y me vine. Pero ya me habían contado hasta el cansancio que eso no iba a durar. Sólo que yo me resistía. Que no me enganchara, pero me enganché. Ay... no me arrepiento, estuvo bueno.

Una chica que vive en Madrid, me dijo el otro día, que sólo hasta que sales de tu país conoces realmente la nostalgía. Y yo ya la he explotado a todo lo que da. Añorar los lugares y las personas con las que no puedo estar. Ahhh pero estando ahí ni los pelaba...así soy: contradictoria.

En fin, no pienso ir al psiquiatra. Voy a seguir nostálgica, indecisa e insegura. Así soy, se que cuando tenga que tomar la decisión lo haré. Se que titubeo. Se lo que siento. Se lo que quiero. También lo que no quiero.

¡Necesito mi terapia urgente!

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