Es mejor morir de cachaza que de aburrimiento
La chica-mochila decide improvisar provisionalmente su vida en Portugal. Y deja huellita en cada ciudad y en mi. Fue con el cuestionario de Proust como nos acercamos.
Respuestas de la Amelie brasileña.
1. sinceridad
3. auto confianza
4. compañerismo
5. soy muy cerrada
6. ver películas
7. estar satisfecho y en paz consigo mismo
8. morir sola
10. Me gustaría vivir un rato en cada lugar del mundo
11. girasol
12. bueno… cambia mucho, pero el verde me gusta bastante.
13. Arara
14. Dostoievisk, José Saramago e Kafka.
15. Vinícius de Moraes
17. Amelie Poulain
19.Monet, Tarsila do Amaral e Picasso
21. Frida Kalho
22. Maria y João
23. Mentira
24. Hitler
25. Batalla de Troya
27 Pintar, cantar
28 Durmiendo
29 Ansiedad
30. No acabo de entender esa pregunta... pero la he tomado como " algo que creo que merece perdón". Bueno, yo diria que alguien que roba porque no tiene nada para comer.
Y yo le digo:
“Es mejor morir de vodka que de aburrimiento” (Maiakovski)
Con esta frase espontánea y desenfadada yo también comulgo y me identifico plenamente, estamos en este universo tan poco, que lo mejor es bailar, cantar y disfrutar de las cosas verdaderamente importantes.
Mujer de pocas palabras pero clara y contundente al hablar, ella, a diferencia de las historias de Saramago, tiene una mirada que puede ver todo. Sus grandes ojos sobresalen de su frágil figura, su andar es sereno y pausado. Tiene los colores de su país como estandarte y el ritmo de la samba en el corazón.
Tal como la mujer sentada en el sillón rojo de Picasso, disfruta la vida con serenidad y una dosis de locura.
Esta viajera del tiempo y la memoria, gusta de conocer el mundo a través del cine y el arte. Sorprendente, aprecia a una pintora mexicana que se caracteriza por vivir un drama interno y siempre dar su mejor cara. No se lamenta por lo doloroso que puede ser vivir bajo ciertas condiciones. Siempre saca el lado gracioso de las cosas.
Y hace metamorfosis, la mujer callada es una gran y divertida conversadora. Así, como en las películas de Wim Wenders, abre sus alas y a volar, como el Arara, esa ave que no conocía y está a punto de extinguirse en Brasil. Ahora ella emigra, se va un rato a otro rincón del mundo. Y ya no hay vodka, pero nos queda mucha cachaza.
Respuestas de la Amelie brasileña.
1. sinceridad
3. auto confianza
4. compañerismo
5. soy muy cerrada
6. ver películas
7. estar satisfecho y en paz consigo mismo
8. morir sola
10. Me gustaría vivir un rato en cada lugar del mundo
11. girasol
12. bueno… cambia mucho, pero el verde me gusta bastante.
13. Arara
14. Dostoievisk, José Saramago e Kafka.
15. Vinícius de Moraes
17. Amelie Poulain
19.Monet, Tarsila do Amaral e Picasso
21. Frida Kalho
22. Maria y João
23. Mentira
24. Hitler
25. Batalla de Troya
27 Pintar, cantar
28 Durmiendo
29 Ansiedad
30. No acabo de entender esa pregunta... pero la he tomado como " algo que creo que merece perdón". Bueno, yo diria que alguien que roba porque no tiene nada para comer.
Y yo le digo:
“Es mejor morir de vodka que de aburrimiento” (Maiakovski)
Con esta frase espontánea y desenfadada yo también comulgo y me identifico plenamente, estamos en este universo tan poco, que lo mejor es bailar, cantar y disfrutar de las cosas verdaderamente importantes.
Mujer de pocas palabras pero clara y contundente al hablar, ella, a diferencia de las historias de Saramago, tiene una mirada que puede ver todo. Sus grandes ojos sobresalen de su frágil figura, su andar es sereno y pausado. Tiene los colores de su país como estandarte y el ritmo de la samba en el corazón.
Tal como la mujer sentada en el sillón rojo de Picasso, disfruta la vida con serenidad y una dosis de locura.
Esta viajera del tiempo y la memoria, gusta de conocer el mundo a través del cine y el arte. Sorprendente, aprecia a una pintora mexicana que se caracteriza por vivir un drama interno y siempre dar su mejor cara. No se lamenta por lo doloroso que puede ser vivir bajo ciertas condiciones. Siempre saca el lado gracioso de las cosas.
Y hace metamorfosis, la mujer callada es una gran y divertida conversadora. Así, como en las películas de Wim Wenders, abre sus alas y a volar, como el Arara, esa ave que no conocía y está a punto de extinguirse en Brasil. Ahora ella emigra, se va un rato a otro rincón del mundo. Y ya no hay vodka, pero nos queda mucha cachaza.
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