Cambio de planes

Ven, te extraño. Vamos a los Andes. Lees El Mercurio todas las mañanas. Caminamos por la ciudad. Tengo cervezas Austral en la nevera que te esperan. Tengo dos entradas para el concierto de Difuntos Correa, dijo que le dijo su hermano que lleva varios meses en Santiago.

- Noooo. Te vas a congelar. Te va dar gripe. Además me debes un viaje tu-yo por dunas y bosques en el jeep verde.

¡No odio a los hermanos menores! Pero sí, que justo ahora, esté él en la punta del sur del continente. Y se lo lleva. Soy una maldita egoísta porque no quiero que vaya, no quiero ir, sólo quería que estuviera conmigo, sólo conmigo. Estoy enojada. No debería pero esto enoja, es un enojo generoso (pero no quiero ser generosa). Esperar tanto tiempo, cruzar un continente para que ahora quiera adelantar nuestro invierno. Y se que las filias entre hermanos no se cuestionan, pero...

Le digo (falsamente):

- ¡Anda, ve! Te espero. Me traes mate... (¡Ayyyy qué mentira a mi ni me gusta el mate!)

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