A ver, a ver...
Desde chavita siempre esperaba que todo se resolviera solo. A veces mis hermanos me ayudaban, otras mis amigos pero nunca me dejaban caer. Siempre, cuando yo ya no tenía más soluciones, cuando desaparecían las ganas, cuando estaba punto de tirar la toalla, alguien me impulsaba. Y no me dejaban doblarme. A veces eran sólo consejos, otras palabras, ahora invitaciones a echar chelas, a comer o ir al cine. Mi madre me preparaba platillos que me gustan. Mi abuela me da vitaminas. Mi hermana me dio terapia gratis. Mi médico mucho antibiótico.
Dicen que yo no me quiebro nunca, pero ya vieron que sí. Lo bueno de esto es que a veces se puede uno enderezar, re-armar, re-organizar, re-animar, re-cuperar. Y sí, carajo, la cago de vez en cuando.
Dicen que yo no me quiebro nunca, pero ya vieron que sí. Lo bueno de esto es que a veces se puede uno enderezar, re-armar, re-organizar, re-animar, re-cuperar. Y sí, carajo, la cago de vez en cuando.
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