Soy una kidadult que no se baña los domingos.

Estaba decidida a no salir de casa, pero tenía que ir a a la biblioteca, por suerte la UB abre los domingos, y fui a investigar sobre estudios de mercado de treinteañeros. Buscando en la web encontré un nicho al que creo nos acercamos muchos. La genereación 3.2 o los kidult, y yo flipé porque pertenezco de alguna manera a ese nueva oleada y conozco a varios que también están insertos en ese estereotipo publicitario y mercadológico.

Sí, leo cuentos para niños, Enamorados, me encanta, Emigrantes y El niño del pijama a rayas me gustaron, uno más tendencioso que el otro. Y todavía creo en los finales felices, eso tiene la literatura infantil. No veo caricaturas ni estimulo mis dedos con videojuegos pero conozco contemporáneos que sí lo hacen. No vivo con mis padres pero tengo amigos que lo hacen. Soy una eterna adolescente que le gusta la fiesta y se escabulle a la menor responsabilidad, también. Me gusta todavía escuchar a bandas como Amparanoia (RIP) que dicen se popularizaron por apoyar al EZLN, sí soy ingenua. Me gusta sentarme a platicar con los niños en el parque en vez de charlar con sus padres; prefiero jugar con mis sobrinos que estar en la sobremesa familiar, me gusta usar Vans y jeans en vez de zapatillas y pantalones de vestir... Tomo cacaolat y no chochomilk, me gustan los dulces de tamarindo y los pingûinos Marinela, y puedo seguir y seguir....no lo puedo negar soy kidadult or kidult.

Luego, me reúno con un par de amigas en un bar de domingo (pocos en Barcelona donde los meseros nos sonríen y saludan)comemos empanadas y bebemos cañas, charlamos, una de ellas se lamenta de haber gastado 10 euros en un regalo para un chico que al final le dice que prefiere a Cindy Crawford, eso sí que es ser kidadult. Yo les cito mi frase (fragmento) gastada, pero que siempre me justifica...

LA BALADA DEL CAFE TRISTE (extracto)
AUTOR: Carson McCullers (EEUU, 1917-1967)

" Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor."

Concluyo con que ese tío es un GILIPOLLAS-CABRÓN, como puede comparar a una niña hermosa e inteligente con una modelo de los 80's con un lunar cerca de la boca.

Y decidimos seguir siendo amantes kidult, porque nos conviene, a veces... Y este domingo mi cabello no consume ni una gota de shampoo.

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