Turisteando en mi ciudad

Esto de no tener horarios para trabajar y traer el beat de "guiri" o turista me ha permitido hacer en un mes, lo que ni en mis sueños más "eróticos", diría la Raquel, hubiera podido hacer.
Y es que recién llegué al D.F. con el pretexto de ver a los cuates y a la familia, me lancé un fin de semana a la boda de mi prima, en Tequesquitengo, fue en la Hacienda de Cortès, aunque traía el jet lag la pasé muy bien.

Luego, me fui a ver la exposición de los Zares al Museo Nacional de Antropología que tenía años que no visitaba. La colección que se trajeron del Museo l'Ermitage está super ostentosa ¡ay estos reyes cómo vivían! Luego la Perestroika. Este es un carruaje de niño pintado a mano. ¡Ufff qué pasada!


Con la onda del BAC, me lancé con un cuate a conocer el nuevo Museo Universitario de Arte Contemporáneo, que mi hermana ya me había presumido porque está en su UNAM. Y pues sí, sí hay cosas chidas, además del edificio que tiene un diseño increíble, destaca la instalación Cantos Cívicos que es una alegoría, crítica u homenaje a Hitler. Esto me recordó la pelí, que vi con la Adry y Mirna, La Ola, sobre cómo un profesor experimenta con su clase un modelo de autocracia. ¡Ayyy esta expo y la pelí me dieron escalofrío!

Con mis sobrinos me di una vuelta por el Centro Histórico y me los llevé a ver un espectáculo de Dinosaurios que recién se estrenó en México. El narrador es un paleontólogo que me recordó mis años en el INAH y los hallazgos de mamutes.

La salida memorable, mi prima me invitó el sábado 7 a un concierto de conocido cantante mexicano que se le recuerda por la rola La incondicional, allá vamos. Llegamos temprano para evitar el congestionamiento de Paseo de la Reforma, tomamos algo en el café de enfrente del Auditorio. Luego nos cruzamos, llegaron sus amigas entusiasmadas, unas se salieron de una boda en Cuerna para llegar a ver a su ídolo. Había una fila enorme para entrar, porque este personaje tiene record de conciertos en este lugar, este era el 145 o no se qué número. Al llegar a la puerta, el taquillero, ups, no se cómo se llama el que recoge los boletos, ¿boletero? Amablemente nos dijo que nos esperaba en un mes, porque los tickets eran para el sábado 7 de marzo. O sea, ahora sí se lo que haré ese día again.

Otra de las cosas que antes no me hubieran pasado es encontrarme a conocidos en la calle, mientras camino tranquilamente, sin prisa y atenta a lo que pasa alrededor. Una compañera de la secundaria, un cuate que tenía tiempo no veía, una amiga con su hija, un vecino y los encuentros casuales y programados que se van dando con mis amigos. En una ciudad tan grande como la mía resulta casi imposible que en poco más de un mes hayan pasado tantas cosas.

Esto sólo sucede con el pretexto de estar terminando mi proyecto de Máster (para eso tengo las noches)y que el trabajo de ahora lo puedo hacer desde casa. Espero que esto no termine tan pronto que aún me faltan cosas por conocer.

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