Murió, pues murió pues

Bueno en realidad la maté, sí como todo lo que llega a mis manos, estas manos que también hacen maravillas que son lo que más me gusta, las extensiones más lindas de mi cuerpo. ¡Ayyy qué ingrata soy! Es mi Compaq,a la que tanto manoseo, golpeteo, acaricio y estrujo. Esta Presario 2100 que he cargado en mi espalda tantos kilómetros es mi confidente y cómplice. ¡Ayyyy ya ronca! Su motor parece una locomotora, es vieja. Pero se niega a dar el rucazo. Se aferra y aunque vertí un litro de agua sobre ella, por suerte o desgracia no fue cerveza, durante más de 24 horas se mantuvo con pantalla azul, furibunda, con la leyenda parpadeante de No Sistema Operativo.

Luego mis lamentos por no haber hecho respaldo a mis documentos, como siempre lo olvidé. Me choca que mi información, vaya y venga, de carpeta en carpeta, de una ubicación a otra. En fin, cuando ya estaba resignada y había aceptado perderla...mi hermano se animó a encenderla y ¡Charannnnnnn! resucitó. Ahí estaba otra vez, arrancado su motor, cargando los programas y con una linda foto de escritorio que me da la bienvenida. Y aquí estamos, un rato más juntas. A ver cuánto me dura.

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