Rumbear y salsear a los 30`s
Me pongo mis zapatos nuevos, cojo mi bolsa y me voy a rumbear con la reina de la salza...llegamos sin pareja, terminamos bailando con todos los del salón.
No con los guapos que nos invitaron un trago, no con los inteligentes que querían platicar, no con los divertidos o los esplendidos que ronroneaban, no, esos no contaban esa noche. Sólo nos fijamos en los mejores bailarines, los reyes de la pista: el gordito de la camisa naranja, el chapatín del pantalón blanco, el alto y moreno de la camisa de seda, el de los zapatos de charol, el señor de la Portales que llegó con pants. Sólo faltó con el barman cubano pero no pudo salir de la barra.
Entre mojito y mojito, dos pasitos pa' atrás, movimientos de caderas, piruetas, cuerpos sudorosos, una vuelta pa' aquí y dos pa' allá.
Pero hay más salsa, el saldo es rojo. Los zapatos nuevos me sacaron ampollas, mi bolsa fue atropellada cuando la perdí en el estacionamiento del local. El estuche de mis lentes, perfume y caja de cigarros se compactaron. Sólo salvé mis teléfonos y tarjetas. Y hoy estoy agotada, muy agotada. Será que se me vienen encima los treintas y tendré que cambiar la salsa por las baladitas. Los zapatos altos por los mocasines. ¡Hummmm!
No con los guapos que nos invitaron un trago, no con los inteligentes que querían platicar, no con los divertidos o los esplendidos que ronroneaban, no, esos no contaban esa noche. Sólo nos fijamos en los mejores bailarines, los reyes de la pista: el gordito de la camisa naranja, el chapatín del pantalón blanco, el alto y moreno de la camisa de seda, el de los zapatos de charol, el señor de la Portales que llegó con pants. Sólo faltó con el barman cubano pero no pudo salir de la barra.
Entre mojito y mojito, dos pasitos pa' atrás, movimientos de caderas, piruetas, cuerpos sudorosos, una vuelta pa' aquí y dos pa' allá.
Pero hay más salsa, el saldo es rojo. Los zapatos nuevos me sacaron ampollas, mi bolsa fue atropellada cuando la perdí en el estacionamiento del local. El estuche de mis lentes, perfume y caja de cigarros se compactaron. Sólo salvé mis teléfonos y tarjetas. Y hoy estoy agotada, muy agotada. Será que se me vienen encima los treintas y tendré que cambiar la salsa por las baladitas. Los zapatos altos por los mocasines. ¡Hummmm!
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