La culpa la tiene Nixon
Me fui con un cuate al cine. Como en los viejos tiempos y cual mocosos de secundaria nos sentamos en la última fila y sacamos la botella de vino tinto que bebemos durante la función, entre puños y puños de palomitas.
Esta vez la peli era sobre la entrevista que David Frost le hace al ex presidente Richard Nixon, en la que confiesa que sí traicionó y abusó de su poder. Me despido y camino a casa me encuentro al Monch, que llevaba días, meses y ahora creo que años buscándome y yo evadiendo. ¡Siento que hasta me perseguía! O tengo un gran delirio de persecución o las casualidades están tremendas. Sigo sorprendida.
Por fin, conversamos. Creo que tenía muchas ganas de hablar y lo escuché, luego yo dije lo que tenía que decir (el vinito me dio valor) pero ahora esas palabras ya no tienen el mismo peso porque han pasado muchos años. Nos la debíamos, era una charla pactada. Fue un duelo amistoso. Sin reproches. No hubo perdedores, los dos ganamos y nos dimos palmaditas en la espalda al final.
Esta vez la peli era sobre la entrevista que David Frost le hace al ex presidente Richard Nixon, en la que confiesa que sí traicionó y abusó de su poder. Me despido y camino a casa me encuentro al Monch, que llevaba días, meses y ahora creo que años buscándome y yo evadiendo. ¡Siento que hasta me perseguía! O tengo un gran delirio de persecución o las casualidades están tremendas. Sigo sorprendida.
Por fin, conversamos. Creo que tenía muchas ganas de hablar y lo escuché, luego yo dije lo que tenía que decir (el vinito me dio valor) pero ahora esas palabras ya no tienen el mismo peso porque han pasado muchos años. Nos la debíamos, era una charla pactada. Fue un duelo amistoso. Sin reproches. No hubo perdedores, los dos ganamos y nos dimos palmaditas en la espalda al final.
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