¿Y la cantante calva?

La semana pasada fui con mi hermana menor al teatro, teníamos que celebrar el Día Internacional del Teatro juntas. Cuando era niña siempre le leía una pieza de Ionesco que me gustaba, era teatro absurdo y a ella le parecía gracioso. Ahora, a pesar de haber estado distanciadas un rato, aún recuerda a La cantante calva.

El domingo nos metimos a ver una obra a los baños del Palacio de Bellas Artes, ella vio cuando asesinaron a la prostituta y yo cuando el proxeneta negoció a su esposa. Luego en una terraza armamos la historia, mientras tomaba un café con sabor a chicle y yo una coca light con calorías.

Otro día, nos fuimos a ver la historia del moro de Venecia, ¡ayyy! ese Otelo tan celoso. Y la Desdèmona que anda dejando el pañuelo tirado por ahí. En fin, ya sabemos cómo terminó la historia de esta parejita, en tragedia. Y por cierto, la cantante calva se sigue peinando del mismo lado.

Comentarios

Entradas populares