Capas de polvo
Estos días me la he pasado desempolvando. He limpiado pisos,paredes y ventanas. Hay fugas de agua y vidrios rotos. Estuvo muchos meses cerrado, tuve que prender varitas para aromatizar. Al terminar le prometí a mi ayudante llevarla a conocer el Zócalo. Hasta ayer, la jarochita sólo conocía el recorrido de la terminal de autobuses del norte a La Noria. Además tenía su carita triste porque le avisaron que su apá estaba enfermo y tenía que regresar a su pueblo a verlo.
Cuando llegamos a la explanada y entramos a la catedral su rostro cambió. Miraba el Altar de Perdón, donde todos llegamos a pedirlo, este retablo alguna vez se quemó por tanta carga, indulgencia y arrepentimiento. A un lado está el Señor del veneno, el cristo que absorbió el veneno de sus feligreses. En fin, en este templo nos dimos un respiro, y ella se tranquilizó, no es católica, creo que es cristiana.Pero todos los edificios para orar nos relajan.
Al salir, tenía que enseñarle la ciudad subterránea, el viejo Templo Mayor.Le expliqué de las capas de construcción...y cómo los arqueólogos también desempolvan. Pero a ella le interesó más una función de cine al aire libre que daban entre estas dos construcciones, la clausura del Festival Tin-Tán. Nos sentamos en una banquita a ver El Revoltoso(1951), un rato porque el viento nos empujó y la luna nos aplastó.
Cuando llegamos a la explanada y entramos a la catedral su rostro cambió. Miraba el Altar de Perdón, donde todos llegamos a pedirlo, este retablo alguna vez se quemó por tanta carga, indulgencia y arrepentimiento. A un lado está el Señor del veneno, el cristo que absorbió el veneno de sus feligreses. En fin, en este templo nos dimos un respiro, y ella se tranquilizó, no es católica, creo que es cristiana.Pero todos los edificios para orar nos relajan.
Al salir, tenía que enseñarle la ciudad subterránea, el viejo Templo Mayor.Le expliqué de las capas de construcción...y cómo los arqueólogos también desempolvan. Pero a ella le interesó más una función de cine al aire libre que daban entre estas dos construcciones, la clausura del Festival Tin-Tán. Nos sentamos en una banquita a ver El Revoltoso(1951), un rato porque el viento nos empujó y la luna nos aplastó.
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