De paso y pasos...

A mi paso por esta zona he regresado a las caminatas largas. El otro día pasé por la calle de Moneda y miré ese edificio viejo que tanto me gusta donde antes acuñaban las monedas, ahora lo están restaurando. ¡Ayyy tiene un patio tan lindo! Como me gustaba ir a visitarlos, espero a ver cómo queda con la manita de gato que le dan.

Una mañana estuve en un café cristiano, con un amigo que también lo es. Pensé que iba a escuchar rezos o que mi café iba a incluir una oblea, de esas que dan cuando comulgas para consagrar, pero no, sólo tomé el café frappe más caro que he bebido y mis pesos terminaron en las arcas de la iglesia. ¡Acchhh!

Me metí a la calle de Correo Mayor, con el pretexto de buscar unas ligas para sujetar mi cabello, pero ¡uffff! es el paraíso de los afeites. Terminé comprando mil cosas, diademas, pasadores, pinzas, broches, peinetas, barnices, creo que inútiles porque siguen guardadas en el cajón.

También pasé a una cantina con rocola que está a unos pasos y terminamos escuchando a José Alfredo...

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