La prueba

Hace unos par de meses me lo anunció. Su hermana que estaba más emocionada me hizo la crónica de cuando él, a la orilla de una playa de la Riviera Maya, le entregó el anillo, por cierto me remarcó que era Tiffany, por lo cual el valor era mayor.

Luego me contó lo de esa rara enfermedad que le dio a su tía en el cerebro, en menos de un mes un virus entró a su cuerpo y la dejó en estado vegetal. Le permitió sonreír una vez más y se fue.

Ayer, emocionada, me invitó a la prueba del vestido. Casi que me lo quería ir a probar del entusiasmo que transmitía...y eso que odió los vestidos. Pero no pude llegar, así que me perdí la prueba. Espero verla en unos meses con el ajuar completo. Así sabré que en la prueba eligió la indumentaria perfecta.

Me citan en una calle con nombre de una marca de sidra, antes de que me den las señas para llegar la identifico. Yo había pasado por ahí, "ya se dónde", le dije. Pero en realidad me confundí de lugar y caminé un poco más.

Cuando por fin llegué, justo frente a la oficina a la que iba, había un balcón coqueto, recordé que él vivía ahí. Sólo estuve un par de veces. Y el corazón me empezó a latir...toqué el timbre rápido, pensé que él saldría por ese ventanal y me vería con sus ojos que me atraviesan mientras se rascaba la barbilla. Y que yo otra vez caería...

Aún no paso la prueba de fuego. Puede que salga quemada. Pero ahora estoy cerca del callejón de la Esperanza. Me gusta.

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