Lecturas de noche
Ahora me gusta esperar la noche para poder tomar el libro y leer... A dos manos recorro las páginas del tomo grande, ese va de a poco a poco porque me pone nostálgica. La semana pasada utilicé sólo una mano para sostener el ejemplar de la historia de Elizabeth McNeill, me retorcí con su relación sadomasoquista.
En el camión, durante mi tour a Santa Fe de cada 15 días, terminé la historia del ginecólogo de Joseph Roth. Padezco esa rara enfermedad de Gwendolín de vez en cuando.
El mood Happy Go Lucky me duró dos días...cuando mis sobrinos vinieron, luego de revolver el ajedrez, golpear la pared con dardos, revolver todos mis papeles... rompieron la lámpara. Para colmo, toda mi ropa está en el suelo porque el tubo del armario se cayó... la fuga de agua en la cocina me ahoga, la ventana rota permite que entren los ventarrones... esto es un desastre, ya me empieza a preocupar.
Ahora ya me alcanzó la noche, iré a regocijarme con la historia de la guionista fumadora que no puede estar peor que yo...
En el camión, durante mi tour a Santa Fe de cada 15 días, terminé la historia del ginecólogo de Joseph Roth. Padezco esa rara enfermedad de Gwendolín de vez en cuando.
El mood Happy Go Lucky me duró dos días...cuando mis sobrinos vinieron, luego de revolver el ajedrez, golpear la pared con dardos, revolver todos mis papeles... rompieron la lámpara. Para colmo, toda mi ropa está en el suelo porque el tubo del armario se cayó... la fuga de agua en la cocina me ahoga, la ventana rota permite que entren los ventarrones... esto es un desastre, ya me empieza a preocupar.
Ahora ya me alcanzó la noche, iré a regocijarme con la historia de la guionista fumadora que no puede estar peor que yo...
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