La tierra de los alacranes...
Durante la noche, sobre la calle de Constitución los chicos de una banda de motociclistas se ofrecen para llevarte a dar una vuelta. Ataviados con sus chamarras de cuero, sus rostros malos y su actitud defensiva se desvanecen cuando se forman en hileras y escuchan sonidos norteños y de banda que incitan a saltar.
Vine a Durango a hacer lo que me gusta hacer, por lo que me pagan unos pesos, pero que igual podría hacer gratis. Este trabajo me permite ver atardeceres (de esos blueberry con embarradas de merengue) que nadie busca y aparecen, que me hacen sentir que vale la pena salir de vez en cuando y regalar muecas sin que nadie te las pida.
Ser feliz por unos momentos y sostener esta borrachera mezcalina de tantos meses aunque el mundo se esté cayendo. A pesar de que los alacranes anden sueltos, regando su veneno, asesinando a la gente cuando sale a pasear y el área de pediatría del hospital estatal esté a tope...al final hay sonrisas gratis. Gracias a un grupo de voluntarios que se disfrazan de doctores de la risa para hacer que pacientes y familiares sonrían frente a la muerte y la enfermedad. Nada de lágrimas, por favor.
Vine a Durango a hacer lo que me gusta hacer, por lo que me pagan unos pesos, pero que igual podría hacer gratis. Este trabajo me permite ver atardeceres (de esos blueberry con embarradas de merengue) que nadie busca y aparecen, que me hacen sentir que vale la pena salir de vez en cuando y regalar muecas sin que nadie te las pida.
Ser feliz por unos momentos y sostener esta borrachera mezcalina de tantos meses aunque el mundo se esté cayendo. A pesar de que los alacranes anden sueltos, regando su veneno, asesinando a la gente cuando sale a pasear y el área de pediatría del hospital estatal esté a tope...al final hay sonrisas gratis. Gracias a un grupo de voluntarios que se disfrazan de doctores de la risa para hacer que pacientes y familiares sonrían frente a la muerte y la enfermedad. Nada de lágrimas, por favor.
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