La venganza de Moctezuma-Bacilofobia


Ayer después de la persecución nocturna llegué hambrienta a casa, me esperaba un plato caliente repleto de zetas con hierbas, lo devoré. Normalmente puedo comer un toro crudo o cualquier manjar que se me atraviese en la calle bañado con diversas bacterias y parásitos. Siempre me jacto de tener un estómago a prueba de balas. Pero hay ciertos alimentos que me cuestan trabajo digerir, otros que dañan mi cuerpo y me lastiman.

En fin,unas horas antes de que amaneciera sentí un malestar, un hueco en la barriga, pocas veces he sentido ese dolor, recuerdo una vez en Oaxaca, mientras mis padres dormían yo me retorcía sobre una maleta, sudaba y mi piel se erizaba. Ahora soporto más, puedo ignorar el mal pero mi cuerpo no. Cuando el muy testarudo quiere sacar algo que le hace daño lo hace, sin pedir permiso...Llevo toda la mañana evacuando y vomitando. Debió ser el monstruo de colores que me comí anoche.

Comentarios

Entradas populares