Tricofobia
Hay una alfombra castaña en el piso. En la coladera del baño se ha formado un enjambre con ellos. Todas las mañanas limpio el cepillo y hago pelotitas con ellos. Se pegan en mi ropa, su suéter, la cama. En todos lados voy dejando rastro de lo que un día fue mi cabellera. Mi madre dice que es por falta de vitaminas. Él que son los nervios y la presión. Ellas por la edad. Otros se lo achacan a la herencia. En los ratos de ocio imagino la cabeza pelona y deforme. La obsesión me lleva a buscar tratamientos, incluso la posibilidad de utilizar una peluca. Falta poco para ello.
Ahora caen como cascada de plumas. Como pelaje de oso. Como escamas de serpiente. Hay uno en el plato de sopa. Aparece otro en el respaldo del asiento. Pero el que encontré en su abrigo es rubio.
Ahora caen como cascada de plumas. Como pelaje de oso. Como escamas de serpiente. Hay uno en el plato de sopa. Aparece otro en el respaldo del asiento. Pero el que encontré en su abrigo es rubio.
Comentarios