Domingo con Sabina
Hasta hoy me atreví a volver a escuchar con atención a Joaquín Sabina, lo había evitado un rato pero ha cambiado la estación, parece que el invierno se fue. "Me gusta imaginar que me engañó cuando se despedía".
No sé qué disfruto más de Sabina: su azotado sentido del amor; las crónicas de desamor; esa voz aguardientosa; unas letras que describen cosas conocidas; el viaje a Madrí, Buenos Aires, Praga y de regreso; la pizca de despecho en su tonadita; que siempre se acuerda de lo que pudo ser y no es; la ironía, osadía, utopía; la función de circo o la pura melancolía y añoranza.
Es domingo, oficialmente inicia la primavera, pero nos han engañado aún no hay flores en el jardín de la casa.
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