Las penas con pan...
Comí con él hace un rato, sus arrugas se le han marcado más, su apnea le provoca que tenga sueño en el transcurso del día, su rostro se ve triste pero saca ánimo para demostrar que no pasa nada. Me había acostumbrado a su presencia y ser como su mamá: cuidarlo y apapacharlo. Él dice que le gusta ser como mi papá y lo es...pero le sale mejor ser buen hijo.
No quería dejarlo solo para que no se quebrara porque sé lo que siente. A sus 66 años los duelos calan más, pero mi viejito es fuerte, soportará vivir sin ella después de 40 años de matrimonio. No está para postres pero yo le comparto el mío con mi cuchara. El azúcar del mousse de queso le produce serotonina y sonríe. ¡Mesero, dos copas de mousse para llevar!
Comentarios