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10 años después

El Señor de las Letras vive conmigo pero no vivimos felices para siempre. Seguimos improvisando y como en AA (Adictos al Amor) seguimos fantaseando con otras, y otros. Pensando en nuestra estúpida estabilidad emocional pero con nuestro deseos que vuelan y tambalean.  El poeta llama y me sigue emocionando como el primer día. Es quizá el hombre de mis sueños pero de la pesadilla que nunca quise que viviera. Porque siempre estamos a destiempo porque solo funciona cuando todo es clandestino.   El hombre con el que viví y fue violento conmigo me llamó anoche desde otro país. Me mostró las heridas de las puñaladas que le clavaron y que estuvo a punto de morir. Como una última voluntad aparece, tal vez para mostrar que el karma ya hizo justicia.   

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